Un libro recogerá varios relatos con un telón de fondo común:
un viaje por carretera emprendido en el siglo XX

Una obra literaria recogerá próximamente una decena de relatos que se desarrollan con un telón de fondo común: un viaje, la carretera. En ella se narran historias ficticias que a lo largo del siglo XX han vivido conductores y viajeros. La Fundación de la Asociación Española de la Carretera (FAEC) editará este tomo, que está previsto que salga a la luz a finales de año y que ofrece una perspectiva diferente del fenómeno viario, una aproximación literaria y cultural.

Su autor, que ha recabado datos e historias verídicas para el argumento de varios relatos, es el periodista José Ignacio Rodríguez, quien desde su experiencia al pie de la carretera con usuarios y profesionales de estas infraestructuras, ha empleado la ficción para recoger historias que, definitivamente, han vivido muchos en primera persona en sus viajes o en torno a la carretera durante todo el siglo pasado.

Al igual que el tipo de vehículo y sus conductores, también las historias ocurridas en todo ese tiempo han cambiado, de ahí la variedad de los argumentos. En La última diligencia una señorita embarazada viaja en un carruaje hacia Cádiz, un trayecto complicado que comparte con otros personajes. En este largo viaje, como los de antaño, todos ellos serán testigos de una catástrofe automovilística y vivirán muchos de los escollos que antes suponía viajar en berlina por caminos de arena.

En un marco paisajístico inigualable, y por carreteras serpenteantes de camino a las míticas cuevas navarras de Zurragamurdi, leyenda y realidad se unen cuando un conductor se da cuenta de que un automóvil con un faro fundido le persigue durante horas entre la niebla.

Pero para realidad, la más cruda con la que se topa un periodista que acompaña a la Guardia Civil de Tráfico en helicóptero, para recoger de primera mano la tragedia de los accidentes producidos en el entramado de autovías que irradian desde Madrid.

Éstas y otras tramas, como la de una joven que se cita en Jerez con un motero desconocido con el que chatea en Internet, son la otra cara del mundo técnico de la carretera, el lado humano que se desarrolla en torno a él.